P.N. Manuel Antonio
(682 Ha terrestres y 55.000
Ha marinas)
Punta Catedral, que en el pasado fue una isla y que debido
a la acumulación de sedimentos se ha unido al continente
formando una faja arenosa llamada tómbolo, es una
de sus mayores atracciones.
A pesar de su reducido tamaño, Manuel Antonio,
con sus dos espectaculares playas de arenas blancas,
es uno de los Parque más bellos de Costa Rica
y el que más visitantes recibe. El bosque tropical
llega, en ocasiones, hasta el mismo océano, lo
que permite disfrutar de la extraña sensación
de nadar o bucear a la sombra. Es una pequeña
isla biológica cuyos diferentes ambientes se
pueden recorrer a pie por senderos que atraviesan la
montaña. Asimismo, existe la posibilidad de recorrer
la selva en un itinerario especialmente diseñado
para hacerlo a caballo.
Las especies de flora más características
dentro del bosque primario son el guácimo colorado,
el pilón, el cedro maría, el guapinol
negro (árbol maderable en peligro de extinción),
el lechoso, el madroño y el ceibo. El manglar
cubre aproximadamente 18 Ha.
Hay contabilizadas 109 especies de mamíferos,
entre los que se encuentran el mapache, el pizote, el
perezoso, el mono carablanca, el mono ardilla, el mono
tití (en peligro de extinción debido a
la destrucción de su hábitat y a su utilización
como mascota). Entre las 185 especies de aves que pueblan
el Parque, destacan el tucancillo, el pelícano,
el martín pescador y el gallito del agua. Igualmente
se pueden observar iguanas, serpientes e infinidad de
insectos. La flora y fauna marinas son excepcionalmente
variadas: esponjas, corales, crustáceos, algas
y peces de todo tipo pueblan sus aguas.
Punta Catedral, el hoyo soplador de Puerto Escondido,
las cuevas marinas y el acantilado de Punta Serrucho
y la trampa submarina para tortugas de origen precolombino,
en la playa Manuel Antonio, son puntos ineludibles que
todo viajero debe visitar. El Parque incluye, además,
12 islas cercanas a la costa que suponen un excelente
refugio de aves marinas. Los delfines son innumerables
en estas costas y, algunas veces, es posible observar
ballenas en su recorrido migratorio.
Parece ser que el nombre del Parque proviene de un español
que murió luchando con los indígenas.
Fue enterrado a los pies de un árbol y alguien
colocó una cruz con la inscripción Manuel
Antonio.