P.N. Corcovado
(54.538 Ha terrestres y 2.400
Ha marinas)
Auténtico santuario de biodiversidad y de especies
en peligro de extinción, es una de las áreas
más lluviosas de todo el país.
Situado en la región occidental de la península
de Osa, en la costa sur del Pacífico, Corcovado
es una de las zonas protegidas de Costa Rica más
salvajes y donde la selva tropical lluviosa -con precipitaciones
que superan los 5.000 mm anuales- se manifiesta en todo
su esplendor. Todo el Parque está considerado un
laboratorio donde se estudian la estructura y los mecanismos
naturales que regulan los ecosistemas tropicales. Representa
la mayor extensión de bosque húmedo de todo
el Pacífico centroamericano.
Este inmenso refugio natural alberga 13 hábitats
distintos, cada uno de ellos con flora, fauna y topografía
específicas. En él se encuentran más
de 500 especies de árboles (la cuarta parte de
todas las de Costa Rica), entre los que se halla el que
parece ser el árbol más alto del país,
un ceibo (Ceiba pentandra) de más de 70 m de altura.
Entre la fauna más destacada están las dantas,
lapas, pecarís o chanchos de monte, y distintas
variedades de monos. Los felinos de Corcovado han sido
objeto de muchos estudios ya que el Parque posee una de
las mayores poblaciones de jaguares del país (de
hecho es fácil observar su pista sobre el terreno).
Además, el oso hormiguero gigante, el cocodrilo,
posiblemente el águila harpía, y las tortugas
marinas, así como más de 10.000 especies
de insectos, cientos de especies de aves, ranas, lagartos,
etc. Tienen en este Parque su hábitat natural.
Una de las ventajas de Corcovado es su difícil
acceso. Si se desea visitarlo hay que estar dispuesto
a invertir tiempo y esfuerzo, no en vano se recomienda
ir preparado contra las picaduras de todo tipo de insectos
(mosquitera, repelente y calcetines altos) y con un buen
equipo de acampada. En cualquier caso es recomendable
organizar la visita con la Oficina del Parque.
El principal problema de protección que tiene el
Parque en la actualidad es el de controlar a los buscadores
ilegales de oro, que penetran por la parte sur en busca
del preciado metal.